martes, 29 de marzo de 2011

Anna Karénina: Catarsis monumental del siglo XIX



Hoy en día es del todo irrisorio referirse a los máximos exponentes de la literatura universal y no citar a Lev N. Tolstói (1828-1910). Su prosa sencilla y elegante, una innata capacidad narrativa, así como su maestría a la hora de crear un vínculo contextual coherente entre sus obras y un marco histórico tan sustancioso como apasionante, son algunos de los puntales de su genio. Así mismo, su profundo entendimiento de la naturaleza humana permite a Tolstói labrar una espléndida disección de los impulsos anímicos. Tal compendio de virtudes logra trascender en gran parte de su obra. En especial, en la colosal Guerra y paz (1865-1869), una perfecta recreación histórica de la Rusia en los tiempos del yugo napoleónico, y en la novela que nos ocupa, Anna Karénina (1873-1878).


Anna Karénina es una novela realista en la que se intercalan las peripecias de tres parejas de la aristocracia rusa de la segunda mitad del siglo XIX. Emparentada con Madame Bovary, del francés Gustave Flaubert (1821-1880) por palpables razones de contenido, Anna Karénina esasí mismo, algo más que un relato de pasiones desbocadas. Es un majestuoso tapiz de situaciones y personajes memorables que fluctuan entre el deseo, el tedio, la incertidumbre, la decepción y un anhelo infructuoso de felicidad. Un abrumador retablo de emociones que deslumbra tanto en la desazón espiritual de Konstantín Dmítrich (Levin), como en el enmarañado jardín emocional de la propia Anna Arkádevna. Así, y sin ánimo de desvirtuar el optimismo pueril de Stepán Arkádevich, la receptiva distinción del conde Vronski, o la cándida belleza de la joven Kitty, por citar algunos, Anna y Levin simbolizan una dualidad esencial en los distintos pasajes de la novela: la serenidad, pureza y austeridad de la vida rural frente a la artificiosa existencia de la ciudad moscovita. Un glorioso entramado de un Tolstói que por aquel entonces acarreaba una profunda crisis existencial (el paralelismo con el terrateniente Levin es más que notorio), desvelando así su inherente capacidad de extraer grandeza incluso en sus momentos más oscuros. 

Calificada por Fedor Dostoievski, contemporáneo de Tolstói, de "obra de arte perfecta", Anna Karénina puede bien considerarse la obra maestra de un autor en pleno apogeo de madurez creativa. Relato de adulterio y novela sociológica confluyen en uno de los mayores hitos de la literatura de todos los tiempos. 

"Si el bien tiene una causa, ya no es bien. Si tiene una consecuencia, en forma de recompensa, tampoco lo es. Por tanto, el bien está fuera de la cadena de causas y efectos". (Lev N. Tolstói)

Magistral.


Valoración:        9'1/10

                     
                                                              
                                                                                                  Harrisongs88

lunes, 21 de marzo de 2011

"The first Cat is the deepest"


Un chiste fácil, lo sé. Incluso podría catalogarlo de erróneo, puesto que el hecho de establecer que la primera etapa de Cat Stevens es la más fructífera y "profunda" del cantautor, no es del todo acertado. Parece más bien un deseo de enfatizar la innegable repercusión que tuvo la oleada de artistas ingleses en el panorama internacional durante la década de los sesenta. Aquellos cuya música era el resultado de un noble pacto confeccionado entre una mente comprometida con la sociedad de su época, y los recónditos misterios del corazón. Como exponente de dicha avalancha, Stevens se destapó como un músico muy capacitado para la creación de melodías de esencia pop, sin desdeñar alguna que otra aproximación al folk, de factura intachable, y rezumantes de una delicadeza y frescura que ya empezaban a sugerir su potencial como artista. Porque no fue hasta principios de los setenta, y habiendo modificado notablemente su concepción sobre el mundo tras contraer la tuberculosis, que Cat publicó sus trabajos más elogiables, entre los cuales se hallan Mona Bone JakonTea For The Tillerman y Teaser And The Firecat. Tres álbumes imprescindibles, en mi opinión, para poder apreciar el inmenso talento del compositor en todo su esplendor, en el momento cumbre de su trayectoria musical. Tres estupendas obras que denotan tanto un inconformismo con la deshumanización y las injusticias de su alrededor, como la paz y la seguridad que le proporciona el refugio del mundo espiritual, sin renunciar a las cuestiones amorosas que tan sabiamente aborda en cada uno de los discos citados. Joyas intemporales como Where Do The Children Play?, Hard Headed Woman, Father And Son, Wild World, Morning Has Broken, Peace Train, Lady D' Arbanville Sad Lisa, entre otras, destacan no sólo por una ejecución soberbia en todos los sentidos, como por suponer todo un prodigio de sensibilidad y emotividad, cuya sobria implantación nada tiene que ver con la cursilería y el sentimentalismo barato.
Para finalizar la introducción de este genial cantautor que es Cat Stevens, diré que no resulta fácil encontrar alternativas a su distintiva vocalidad, como tampoco a una entonación rebosante de tal fuerza y entusiasmo, que aúpa la aparente espontaneidad de unas baladas excelentes hasta el más alto nivel de sofisticación pasional.
En fin, he creido conveniente publicar este artículo para dar a conocer (o re-conocer) las virtudes de Yusuf Islam (así se le conoce desde su conversión al islamismo), hombre consecuente con sus ideales pacifistas y de espítiru noble y solidario. Si dichos atributos tienen algo que ver con los eternos encantos de su música o no, eso es algo que sólo el viento de su alma puede desvelar.
                        
                                                                                                   Harrisongs88



domingo, 20 de marzo de 2011

Hay "Rumours" de que son sólo negocios...


Eso debieron pensar ciertos profesionales del tasteo musical tras la publicación de Rumours en el año 1977. Porque de no ser así, no me explico que dichos críticos, expertos en el terreno de la degustación auditiva y, por lo tanto, conscientes de que el término innovación no siempre implica una calidad por encima de la media, desvirtuaran este gran álbum de la forma en que lo hicieron. Si es verdad que a la hora de valorar una obra en su conjunto, es tan necesario como indispensable el que prime una objetividad casi espontánea, desprovista de cualquier artificio, y que permita por lo tanto un sereno y riguroso análisis a todos los niveles, entonces la obra magna de Fleetwood Mac es un trabajo a revalorizar. Es cierto que para el oído avezado pudo suponer un acontecimiento de escasa originalidad e influencia para la música venidera, exento de cualquier ambición más allá de ofrecer una docena de buenas canciones óptimamente trabajadas, pero como experiencia musical resulta francamente incontestable. Y eso, para un servidor (y al parecer una gran parte del público estadounidense) resulta el hecho de más trascendencia en la práctica.
Sin ningun género de duda, Fleetwood Mac fue una de las formaciones más sorprendentes surgidas en la década de los sesenta, no tanto por la solidez de sus primeros trabajos como por el giro radical que experimentó el rumbo de su música. Lo que empezó como una solvente banda de blues-rock, liderada por el gran Peter Green, magnífico guitarrista y compositor, terminaría adoptando, con la incorporación de Lindsay Buckingham y Stevie Nicks, un sonido dulcificado por una nueva y sabia orientación de su escritura. Las valiosas infusiones de blues, tan agradecidas por los seguidores de los primeros compases del grupo, dieron paso a unos pegadizos temas de esencia pop y soft-rock, beneficiados por su enaltecida sensibilidad y una labor interpretativa de sobresaliente. Precisamente son todas estas virtudes las que nos permiten disculpar cierta falta de pretenciosidad en las melodías que, si bien no supone un lastre propiamente dicho, si le hubiera reportado una aprobación unánime a nivel crítico.
Si bien tales resultados artísticos beben directamente del estado de gracia autoral de la teclista del grupo, Christine McVie, y de la ya mencionada pareja sentimental formada por Lindsay Buckingham y Stevie Nicks, Rumours debe gran parte de su encanto a las turbulencias originadas entre los miembros de la banda. Un hecho que en un principio habría podido significar un triste y amargo punto final de la trayectoria (ascendente, en mi opinión) del grupo londinense, terminó por ser una de sus principales bazas desde un punto de vista estrictamente profesional. Así, la lírica se sustenta básicamente en una introspección que hace alusión a sus vidas sentimentales, ya sea exhibiendo su faceta más romántica, narrando sus conflictos de pareja, o por una clave melancólica que trasciende sin resultar excesiva.
Entre las doce esmeradas composiciones que figuran en el álbum, se hallan éxitos inmortales de la talla de Go Your Own Way y Dreams, escritos íntegramente por Buckingham y Nicks, respectivamente. La primera de ellas resulta la mejor aportación del norteamericano para el disco, un excelente tema cuya escucha es de un hedonismo popero sublime. Sin duda uno de los grandes clásicos de los setenta. No menos afortunada es la segunda, una buena muestra de la gran capacidad creativa de Nicks, que nos obsequia con uno de los cortes más logrados de RumoursEsa gema un tanto subestimada llamada Second Hand News, una pieza a caballo entre el country y el pop, con ciertos aires de punk, y la balada acústica Never Going Back Again, ambas de Buckingham, son obras de menor repercusión popular pero igualmente aprovechables. Lo mismo se puede decir de la sombría Gold Dust Woman, Silver Springs, I Don't Want To Know, un tema de reiterativo estribillo, y de la soberbia The Chain, todas compuestas por Nicks (salvo la última, co-escrita por los demás miembros de la banda), y que conforman el notable repertorio entregado por la cantante de Phoenix.

Mención aparte merece la contribución de Christine McVie. Casada con el bajista de la banda, John McVie, la teclista y cantante de Fleetwood Mac nos deleita con varios de los parajes mas bellos del álbum, ejemplificados en las baladas Oh Daddy y la preciosa Songbird (a mi parecer, una de las tres mejores canciones del disco, así como la más infravalorada), dos prodigiosos cortes sobrecojedores por su concepto melódico. Igual de destacables son los singles Don't Stop, y You Make Loving Fun, memorables piezas que calaron en su momento (y todavía hoy) en los amantes del pop bien construido y cuya sólida edificación no hace sinó consolidar un talento desgraciadamente eclipsado tras su retirada en 1990.

En resumen, un conjunto cuidado de principio a fin, parco en ornamentos innecesarios, y de cuya austeridad se benefician unos temas difícilmente reprochables en sí mismos. Es verdad que carece de un significado conceptual y su falta de inventiva es más que palpable, pero tampoco tendría mucho sentido desacreditarlo por dichas razones, pues la calidad global del álbum roza el sobresaliente.

Rumours es uno de los grandes discos de los setenta. Y cualidades no le faltan: una sucesión de pegadizas canciones gestionadas cerebralmente pero confeccionadas desde el corazón, magistrales por su gran trato vocal y una excelente ejecución instrumental. Un esfuerzo recompensado con creces por las ventas pero no por cierto sector de la crítica, obtuso, en mi opinión, en un criterio de valoración tan inflexible como inapropiado. Sólo así se podría explicar su descontento con Rumours, una auténtica joya que todo amante de la buena música tendría que disfrutar de cabo a rabo. Ni más ni menos.
Larga vida a aquellos años...

Valoración:        8/10                                                                                            


                                                                                                  Harrisongs88


sábado, 19 de marzo de 2011

As the curtain falls before my eyes...

A riesgo de sonar paradójico, me gustaría estrenar este blog hablando de la vejez. La extenuación del cuerpo y la placidez del alma. La suma conciencia de las limitaciones terrenales y espirituales. La vejez...




Algún día, me miraré en el espejo y te evocaré de inmediato.
 Enérgico, impasible, implacable, y sin el menor signo de debilidad. 
Sentiré lástima por aquellos que, en su eterno letargo, sólo ven reflejadas sus ansias terrenales. Me compadeceré de los que andan sumidos en la oscuridad de la desesperación, y cuya belleza interior se resiste a aflorar.
 Me miraré en el espejo con la inestimable certeza de que tu sonrisa cómplice no se tornó jamás en una mueca de resignación.
 Resignación ante el inexorable paso del tiempo, ante la llegada de un día que te privase de tu máxima virtud...
Veré en tu mirada los destellos de una pasión todavía por saciar, y ambos sonreiremos. 
Hallaré en la viveza de tu rostro el deseo de comerte el mundo, y con mísera cautela cercar sus múltiples senderos. 


Algún día, cuando sea viejo y sabio, percibiré el áspero tacto de un desconocido acariciando mi mano. Tanteando mi rostro. Sondeando mi mente. Sólo entonces, en el último anochecer de mi memoria, verteré la única lágrima que tanto tiempo anduvo recluida en mi ser.



                                                                                                  Harrisongs88







jueves, 17 de marzo de 2011

Say hello in there... hello




Antes de empezar a añadir cualquier clase de artículo, crítica o comentario, considero necesario agradecer a todo el mundo su colaboración. A la gente que, por el motivo que sea, sienta curiosidad por este pequeño rincón de Internet, alejado un poco de los convencionalismos preestablecidos, en cuanto a estructura y naturaleza didáctica. Y es que una de mis metas será encontrar un equilibrio entre lo objetivo y lo subjetivo. Para decirlo en otras palabras, ser lo más fiable posible. Aconseguir la unión y compenetración de la realidad, tal como la ven mis ojos, y el modelo más cercano a lo que se podría denominar realidad colectiva. Pero si algo primará en este blog, es la sinceridad. En cuanto a opiniones y valoraciones, por supuesto. Porque si de algo estoy seguro, es que es gracias a este atributo de la naturaleza humana, que la música ha alcanzado cotas no juzgables teniendo en cuenta valores estrictamente musicales. Aunque tales ocasiones puedan contarse con los dedos de una mano.
At last but not least, tanto la literatura, el cine, como cuestiones dispares de índole social se darán cita en lo que espero sea un ejercicio de humildad y austeridad. 
En fin, gracias adelantadas a todos los visitantes, y, por supuesto, a los propietarios de los vídeos del You Tube, cuyas aportaciones serán de gran valía. Y es que, no olvidemos, que "una escucha vale más que mil palabras".
Y ahora, les dejo con los dulces gemidos de una guitarra triste por la definitiva marcha de su dueño.
                                                                                  
                                                                                 
                                                                                                 Harrisongs88